Desde el principio Dios declaró: "No es bueno que el hombre esté solo" (Génesis 2:18). Esta verdad trasciende el matrimonio — habla del diseño fundamental del ser humano como ser relacional.
La iglesia como cuerpo
Pablo usa la metáfora del cuerpo humano para describir la iglesia: "Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros" (Romanos 12:5). Cada miembro es necesario. Nadie sobra. Nadie lo tiene todo.
Lo que la comunidad hace por nosotros
Vivir en comunidad cristiana genuina nos provee:
Los "unos a otros" del Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento está lleno de mandatos relacionales: amarse unos a otros, perdonarse, sobrellevar las cargas, animarse, confesarse. Ninguno de estos se puede cumplir en aislamiento.
El reto de la vulnerabilidad
La comunidad genuina requiere vulnerabilidad, y eso da miedo. Pero la perfecta comunidad nunca existirá — solo personas imperfectas comprometidas a amarse en el proceso.
"Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo." — Gálatas 6:2