La vida cristiana no es una promesa de ausencia de problemas; es la certeza de que Dios camina con nosotros en cada uno de ellos. El apóstol Pablo lo vivió en carne propia: "Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte" (2 Corintios 12:10).
¿Qué es la gracia?
La gracia es el favor inmerecido de Dios hacia nosotros. No es algo que ganamos con nuestras buenas obras ni que perdemos con nuestros errores. Es una expresión del carácter de Dios: amor que persiste, misericordia que no se agota.
Gracia en la adversidad
Cuando enfrentamos enfermedades, pérdidas, crisis económicas o relacionales, nuestra tendencia natural es preguntarle a Dios: "¿Por qué?". Y ese cuestionamiento es válido. Los Salmos están llenos de esas preguntas honestas.
Pero la Escritura también nos revela que Dios usa los tiempos difíciles para:
Una oración para hoy
Si estás atravesando un desierto, recuerda que Israel encontró el maná precisamente allí. Dios no te abandonó. Su gracia es suficiente para ti, exactamente en este momento.
"Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad." — 2 Corintios 12:9